"Yo siempre he montado en bicicleta, pero del cuento eléctrico no tenía idea" - Andrés Barrientos

ENTREVISTA
Andrés Barrientos
Médico anestesiólogo, cirujano cardiovascular e intensivista

 

CC: ¿Cómo era tu movilidad antes?
AB: Me mantenía en moto aquí en Medellín.

 

Hace 15 años me fui a vivir a El Retiro, me mamé de Medellín.

 

La gente me decía: ¿En El Retiro? ¿Para subir y bajar todos los días?

 

Y sí, bajaba y subía todos los días en el carro, también tenía moto pero me estrellé en ella y empecé a usar solo el carro.

 

Y empezaron los tacos, sobre todo para ir al CES y meterse en el Centro era un desastre, no importaba si cogía turno a las 7:00 a.m. o a la 1:00 p.m. Siempre había taco.


Llegó un momento, hace 5 o 7 años, en que uno se acostumbró a llegar tarde, porque no había forma de llegar temprano.

 

Entonces son cositas que lo van cambiando a uno…

 

Yo dije: “me hace mucha falta mi moto”. Entonces arranqué otra vez, me conseguí las moticos y prácticamente dejé el carro del totazo.

 

Y era en moto para arriba y para abajo.

 

Yo monto mucho en bicicleta.

 

Siempre me ha gustado.

 

Una de las razones para subirme a El Retiro era que los fines de semana y siempre que tenía un ratico libre, montaba en bicicleta de ruta.

 

CC: ¿Cuál fue ese punto de inflexión, ese momento en que decidiste montarte en la bici como alternativa de transporte?
AB: El 25 diciembre de 2019 bajé a Medellín, andaba en un guayabo terrible, me cogió el
tránsito, me partieron y me quitaron la licencia, me quitaron la moto…

 

Y yo solo pensé qué es este despelote. El resto de  diciembre me pasé haciendo vueltas, yendo y viniendo en bus.


Entonces pensé en las bicicletas, y claro, uno baja sin problema pero la devuelta, después de
haber trabajado todo el día, para subir en bicicleta, sí dice uno: “¡ayyy …!”.


Empezando en enero estaba comiendo con mi hermano por La 10 y pasé por Obikes.

 

De eso que uno pasa y ve el almacén y dice ehhh, y vuelve y da la vuelta y dice “ehhh”.

 

Y entré y pregunté y me las mostraron.

 

¡Y ya!

 

Así fue, fue de una. Ni conocía ni sabía cómo funcionaba.

 

¡Nada!

 

CC: ¿Cómo fue ese inicio con la bici eléctrica?
AB: Yo siempre he montado en bicicleta, pero ya del cuento eléctrico no tenía idea.

 

La gente tiene metido en la cabeza que eso no está acabado de inventar.

 

Y yo sí pensaba: “¿será que esto funciona?”.

 

Pero me di cuenta que eso sí sube y llega uno, y sube y baja, y uno no llega sudado.


Las bicicletas chiquitas son para gente de acá (Medellín) que nunca ha montado en bicicleta.


Uno para usar estas tiene que haber montado en bicicleta, porque eso tampoco es que lo lleve a la casa.

 

Pero no es que llegue uno ni mamado ni sudado.

 

No es nada como imposible.

 

Y eso sí funciona y no se daña, y sube y baja bien.


En la cuarentena fue lo mejor del mundo, igual tenía que seguir trabajando, incluso más, pero eran las calles vacías y no había afanes.

 

Uno se pregunta: “¿por qué esto no es así todo el
tiempo?”

 

¡Es que no cabemos!

 

No hay cómo ni por dónde.


Y ya me enamoré de la bici eléctrica.

 

Dije: “esto sí funciona”.

 

Primero dije que la iba a cambiar por una Turbo Levo que tiene un poquito más de fuerza y la batería es más grande.

 

Pero en pandemia todo estaba cerrado, no había importaciones y seguí andando en esta.

 

Y ya le cogí cariño a esta y no la quiero cambiar.

 

Estoy pensando comprarle una batería de mayor potencia y un motor de 2.1.

 

Pero ya se mete uno como en un cuento, que para mi es una delicia.


La gente cree que tener un carro es comodidad.

 

Yo en un carro me siento encerrado y más en un taco así tenga aire acondicionado y música.

 

A mi eso me desespera.

 

Yo cojo la bicicleta, me pongo los audífonos y se relaja uno y pasa bueno.

 

No es cuando uno monta bicicleta para hacer ejercicio que uno está en otro cuento, en esto es como de paseo.


No es voy a ir a trabajar sino un paseito rico.


CC: ¿Qué barreras has encontrado al recorrer la ciudad en bici?
AB: Aquí falta infraestructura y comunicación o señalización de la que ya existe.

 

Mi trabajo es en la Clínica del CES, esa metida por la Oriental es tenaz.

 

Cuando comencé con la bici para ir al trabajo era uno buscando vías a ver por dónde se mete.

 

Después me di cuenta que no por la Oriental sino por Bolivar hay ciclorruta. Yo no sabía.

 

Lo mismo andar por la Avenida El Poblado porque iba para La 10, pero resulta que está la ciclorruta en Las Vegas.

 

También están las mismas cosas de la ciudad.

 

Por ejemplo, salir de noche en el Centro no es rico.

 

Y lo de toda la vida, los carros que se le tiran a uno, porque no hay cultura y además, manejamos muy mal, andar en un carro chateando es peor que andar borracho.

 

Uno los ve porque va más despacio en la bici.


CC: Vives en El Retiro, háblame un poco de las lomas, de la distancia.
AB: Son más o menos 50 kilómetros diarios en bicicleta.

 

Por la mañana es muy rico, hay pocos carros, no es tan bueno cuando llueve aunque es más rico manejar bicicleta que moto cuando está lloviendo.

 

En moto es peligroso, en cambio uno la bicicleta la sabe llevar mejor.


Por las mañanas, ir al trabajo en bicicleta uno llega contento.


En el regreso a El Retiro, la subida al alto de Las Palmas no es muy dura y no es tanto.

 

El otro cuento es que uno sale cansado, con el sol del medio día o el calor de la tarde.

 

Si se sube uno por Las Palmas es fácil, la Loma de Los Balsos sí es dura, sobre todo ese primer kilómetro
después de ISA.

 

La bicicleta claro que le ayuda a uno muchísimo.


CC: ¿Cuáles son las cosas buenas que has encontrado en la bici?
AB: Que sí sirve y sí se puede.

 

Bajando es lo mismo que en la moto y devolviéndose son 20 a 24 minutos más que en la moto.

 

Y en los trayectos en la ciudad se demora uno mucho menos de la mitad del tiempo que se gasta dentro de un carro.


CC: Para terminar quería saber cómo ves en tu lugar de trabajo el tema de la bicicleta. ¿Crees que dentro de las organizaciones hay un espacio para la movilidad en bicicleta?
AB: En la universidad están trabajando en eso hace mucho rato y sí están como metiéndole el cuento a los estudiantes y se ven bicicletas.

 

En la clínica pasó algo similar a la universidad y es que se llenaron los parqueaderos.

 

La clínica creció y aunque hicieron más parqueaderos, eso eran unas filas eternas.

 

Mucha gente decidió comprar una bicicleta eléctrica para solucionar ese problema de parqueo, aunque mucha gente lo fue dejando por ser el Centro.

 

No es una zona muy amigable para salir en bicicleta a las 7 u 8 de la noche. Igual son muchos los que la están usando y espacio para parquearlas.

1 thought on ““Yo siempre he montado en bicicleta, pero del cuento eléctrico no tenía idea” – Andrés Barrientos

    Soy usuario de bici eléctrica de montaña, es increíble lo q uno se divierte y pasea en ella.
    Me gustaría saber si también tienen bicis eléctricas de ruta, para poder salir a carreteras pavimentadas a rodar.

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